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lunes, 8 de junio de 2009

ADIÓS A LA ASIGNATURA DE IMAGEN

La asignatura de Imagen desaparece del currículo de 2º de Bachillerato de Artes. ¡Qué gran pérdida para añadir como opcionales un ramillete de asignaturas de menor enjundia¡ ¿Hay algo más importante, para un alumno de Bachillerato Artístico, que la profundización en el estudio y utilización del lenguaje audiovisual?
Era una asignatura sustanciosa con una programación apretada que se dividía en tres núcleos temáticos que expongo a continuación.
Conceptos y teoría de la imagen (naturaleza, percepción, lenguaje visual, medios de comunicación…)
Imagen fija y lenguajes integrados (fotografía, cómic y story board, diseño gráfico, ilustración, imagen digital)
Imagen en movimiento (cine, televisión, animación y publicidad).
No falta ni sobra nada y, desde mi punto de vista, esta asignatura, no sólo no debiera de desaparecer si no que tendría que ser una materia instrumental obligatoria para cualquier estudiante del Bachillerato de Artes que con su estudio debiera adquirir las nociones básicas para analizar y generar mensajes visuales.
Pero, en fin, esos especialistas que nadie conoce y a los que elige el gobierno de turno, han decidido que debe desaparecer.
Sean estas líneas un homenaje a esta asignatura que se nos va y a los alumnos con los que compartí el gusto de ver, analizar y crear imágenes.
A continuación encontrareis ejercicios de algunos de ellos. Se trata de cómic o storys que los alumnos desarrollaban a partir de unas líneas escritas – transposición entre lenguajes-.
El primer trabajo tienen como punto de partida un fragmento del cuento de Manuel Rivas La Lengua de las Mariposas extraído del libro ¿Qué me quieres amor? (Alfaguara 1998).

“(…) Lo recuerdo muy bien. Han pasado tantos años y aún siento una humedad cálida y vergonzosa resbalando por las piernas. Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia, hasta que pudiese salir y echar a volar por la Alameda.
« A ver, usted, ¡póngase de pie! » El destino siempre avisa. Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. Era pequeña, de madera, pero a mí me pareció la lanza de Abd el Krim.
« ¿Cuál es su nombre? » « Pardal. » Todos los niños rieron a carcajadas. Sentí como si me golpeasen con latas en las orejas. « ¿Pardal? » No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Todo lo que yo había sido hasta entonces había desaparecido de mi cabeza. Mis padres eran dos figuras borrosas que se desvanecían en la memoria. Miré hacia el ventanal, buscando con angustia los árboles de la Alameda.”




Paula Sánchez

Los siguientes están basados en otro fragmento de un cuento de Manuel Rivas homónimo del título del libro. ¿Qué me quieres amor? (Alfaguara 1998).

"Dejamos el coche en el mercado de Agra de Orzán y cogimos las bolsas de deportes. Al mediodía, y tal como habíamos calculado, la calle Barcelona, peatonal y comercial, estaba atestada de gente. Todo iba a ser muy sencillo. La puerta de la sucursal bancaria se abrió para una vieja e inmediatamente detrás entramos nosotros. Lo tenía todo muy ensayado. “ Por favor, señores, no se alarmen. Esto es un atraco.” Hice un gesto tranquilo con la pistola y toda la clientela se agrupó, en orden y silencio, en la esquina indicada. Un tipo voluntarioso insistía en darme su cartera, pero le dije que la guardase, que nosotros no éramos unos cacos. “ Usted, por favor, llene las bolsas”, le pedí a un empleado con aspecto eficiente. Lo hizo en un santiamén y Dombo, contagiado por el clima civilizado en que todo transcurría, le dio las gracias.“ Ahora, para que no haya problemas, hagan el favor de no moverse en diez minutos. Han sido todos muy amables.” Así que salimos como si aquello fuese una lavandería.
“¡Alto o disparo!”
Ante todo, mucha calma. Sigo andando como si no fuese conmigo. Uno, dos, tres pasos más y salir disparado. Demasiada gente. Dombodán no lo piensa. Se abre paso como un jugador de rugby. Y yo que estoy en otra película.
“¡Alto, cabrón, o disparo!”
Saco la pistola de la bolsa abierta y me vuelvo con parsimonia, apuntando con la derecha.
“¿Qué pasa? ¿Algún problema?”. El tipo que antes me había ofrecido la cartera. Plantado, con las piernas separadas y el revólver apuntándome firme, cogido con las dos manos. He aquí un profesional. Guarda jurado de paisano, seguro.
“ No hagas el tonto, chaval. Suelta ese juguete.”
Yo que sonrío, que digo nanay. Y le tiro la bolsa a los morros, toda la pasta por el aire, cayendo a cámara lenta. “ ¡Come mierda, cabrón!” Y echo a correr, la gente que se aparta espantada, qué desgracia, la gente que se aparta y deja un corredor maldito en la calle, un agujero que se abre, un túnel por delante, un agujero en la espalda. Quema. Como una picadura de avispa."


Rebeca Couto


Luis Gutiérrez



José Martínez S.

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